Baja el nivel de atención de los chicos y chicas por el uso y consumo de las redes sociales y su contenido vinculado a la IA.
Hay muchos tipos de alumnos y alumnas en el aula, algunos más revoltosos y otros más tranquilos, sin embargo, no dejan de socializar entre ellos. La niñez de esta generación tiene la suerte, o el infortunio, de tener casi siempre un celular en la mano – o mejor dicho, de tener siempre información en la mano – pero la realidad es que el teléfono móvil no se utiliza solo para trabajos de investigación.
La era de la inmediatez trajo consigo una cantidad casi infinita de recursos los cuales pueden ser alcanzados en segundos, sin embargo, esto también generó una costumbre en los más chicos a poder recaer inmediatamente en esta rapidez en todo ámbito de su vida. Dicho esto, los consumos de estos se vuelven de la misma manera: rápidos y volátiles, marketizados para que el punto del video sea resumido en los primeros veinte segundos de este, los cuales no duran más de un minuto y medio . En esta era, las redes sociales tienen un impacto significativo en el crecimiento de los más pequeños, según una encuesta de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) 86% de los niños y niñas argentinos de entre nueve a once años tiene celular propio. Esto significa que casi el 100% de ellos son criados no solamente desde las instituciones tradicionales, sino también por una red online en la cual se relacionan entre sí. “la información está ahí, accesible, pero la forma como es consumida es tan variada, tan distinta, tan desordenada, que no genera un conocimiento integrador, sino fragmentos de conocimiento, y que contribuye en primer término a la fragmentación social” (La producción de ignorancia estratégica: desafíos para los servicios de inteligencia, Rodolfo Angeles, p.4)
Sin embargo, más allá de crear grupos de WhatsApp, los niños consumen contenidos sobre estimulantes en las redes sociales: videos rápidos, violentos, los cuales casi siempre son generados con inteligencia artificial con el fin de no tener ningún mensaje profundo. Estos videos tiene siempre a los mismo personajes: los Brainrots (Véase Anexo 1) “Su traducción literal, “cerebro podrido”, alude al deterioro cognitivo derivado del consumo excesivo de contenido audiovisual poco retador y de baja calidad, vía pantalla de móvil” (Italian Brainrot e Inteligencia Artificial Generativa. El hipergagement de lo absurdo en TikTok, Revista de Comunicación Social, 2027, p. 5). Para un adulto, es fácil desprenderse de tales estímulos, pero para un infante resulta mucho más dificultoso, lo cual se utiliza para ganar visualizaciones en búsqueda de capitalizar con el deterioro de atención de los mismos.
Se entrevistó a Daniela Lopez, psicóloga recibida en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), y al hablar de los Brainrtos dijo “Como sensación puede percibirse como una “niebla mental”, un contenido hiperestimulante que se le genera a la persona después de muchas horas scrolleando y que le impide concentrarse, leer o hacer cosas que requieran esfuerzo.”. Esto significa que los niños y niñas están expuestos constantemente a un estado de pseudo-lobotomización del pensamiento. “La atención es mucho más dispersa: el contenido rápido entrena al cerebro para saltar de estímulo en estímulo, y después cuesta sostener tareas largas como leer o estudiar.” Agregó la licenciada.
“…no tienen muchos temas de conversación, solo hablan de alguna que otra cosa que ven en TIKTOK o algún evento que sucede en sus salones.” Comentó Agustín Ruíz, profesor de inglés. Agustín es profesor en un instituto en Berazategui, donde da clases a niños de nueve años. Son pocos chicos en su aula ya que el instituto funciona exactamente después de clases en el Colegio Benito Quinquela Martin. Sin embargo, todos parecen hablar de los mismos personajes que ven en redes, hasta el punto de tener que utilizarlos para llamar la atención de los estudiantes a la hora de realizar trabajos. “…es muy notable la frustración de los alumnos. Es muy triste ver eso porque caen en la tristeza, el lloro y el enojo con ellos mismos y no pueden entender que hay temas más o menos complejos y que no lo pueden entender en una clase o en una hora de clase […] es lo que hay que hacer para llamar un poco la atención, como los famosos Brainrots o robloxs.” explicó Agustín.
Al tener un uso casi irrestricto del celular, los chicos pueden generar estas mismas imágenes además de consumirlas, lo que genera un ciclo vicioso de necesidad de generar estímulos constantes que poco a poco deterioran la atención de los niños. Esto se refuerza con la entrevista de Tiempo Argentino a La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) donde explican que las infancias están sufriendo cada vez más cambios de humor y ansiedades con la utilización exhaustiva del celular, ya que estos generan una dependencia. A su vez, explican que hay un aumento en la falta de atención en relación a la adicción a los dispositivos electrónicos. Daniela también comparte esta visión: “…definitivamente lo que consumen puede traer cambios en su actitud.”
También se ve en distintos casos de institutos en Berazategui donde los y las alumnas al alterarse se golpean la cabeza contra los bancos, lloran o se dicen a sí mismos inútiles, según otros profesores.
SAP habla de una “Dependencia digital”, lo cual se puede ver en el aula. Esto fue expuesto por Carina Alegre, coordinadora y profesora de inglés en el mismo instituto que Agustín y en diversos colegios de Berazategui. Ella comentó que tuvo muchas reuniones con distintos padres por el uso del celular en clases de sus alumnos, también de entre nueve a once años de edad. Esto también es graficado por UNICEF, el cual demuestra que un gran porcentaje de niños y niñas utilizan el celular casi todos los días en todo lugar, aunque esté prohibido, como es el caso de las aulas en las instituciones donde Carina y Agustín trabajan.
Dicha dependencia se genera por las características de estos videos: “el fenómeno se configura como una experiencia comunitaria basada en el absurdo, la exageración y el esperpento. Esto genera un alto nivel de reproducción (looping) y visualización reiterada, incentivada por su naturaleza breve, altamente musical y adictiva.” (Italian Brainrot e Inteligencia Artificial Generativa. El hipergagement de lo absurdo en TikTok, Revista de Comunicación Social, 2027, p. 8). Sin embargo, los videos consumidos por los y las chicas no se encuentran solo en TikTok – aunque son originados allí – si no que se extendieron a todas las redes donde se puede hallar contenido audiovisual.
Infobae también destaca un estudio de la universidad de Heidelberg en una nota sobre el uso de smartphones. Los resultados del mismo demostraron que las personas con síntomas de adicción al celular tenían menor volumen de materia gris en áreas relacionadas a la empatía, cosa que también podría generar un déficit de atención al ni siquiera querer escuchar a sus profesores o padres. “Los chicos presentan dificultad para concentrarse, entre otras razones por el uso del celular, y por otra parte el sistema educativo, cada vez más laxo, flexible, hace que ellos no se comprometan lo suficiente.” argumentó Carina sobre este tema.
Ante una nueva era digital donde la Inteligencia Artificial está consumiendo los medios de entretenimiento para todas las edades, resulta necesario concientizar, analizar y observar lo que ven los más pequeños. Ya no se trata de alejarlos de extraños en las calles o de protegerlos de fuerzas externas, si no que el nuevo enemigo cognitivo y sociocultural de las infancias se encuentran en su propio dispositivo, donde pueden ver cualquier tipo de contenido. Esto conlleva a un nuevo tipo de enseñanza, el de “ciber-seguridad”, pero más allá de enseñarles que solo pueden hablar con gente conocida por las redes, también es generar vínculos sanos con los consumos. Los niños y las niñas no deberían perder su capacidad de socializar o su capacidad de prestar atención porque los adultos responsables de ellos les permiten un acceso irrestricto a las redes. Es un deber de los adultos informarse acerca de lo que ven sus hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, etc. con el fin de poder frenar este monstruo pudrementes.

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