En un movimiento artístico dominado principalmente por figuras masculinas, Remedios Varo logró construir, entre máquinas fantásticas y mujeres que desafían las leyes de la realidad, su propio universo. En sus obras buscó transfigurar el papel de la mujer como un objeto de deseo masculino, por ello en sus pinturas las mujeres son brujas, seres espirituales o alquimistas.
Nació el 16 de diciembre de 1908, en Anglès, Girona, España y desde joven mostró interés por el dibujo y las ciencias, gracias a la influencia de su padre Rodrigo Varo. De él, Remedios aprendió la perspectiva, las matemáticas y el dibujo profesional.
En 1924, se convirtió en una de las primeras mujeres en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde coincidió con Salvador Dalí, otra de las figuras más representativas del surrealismo.
Pero su primer contacto directo con los teóricos del movimiento ocurrió en 1937, cuando huyó a París por la Guerra Civil Española junto a su marido, el poeta francés Benjamin Péret. Allí se integró al círculo surrealista liderado por André Breton, quien fue el responsable de teorizar el movimiento en 1924 con el Primer Manifiesto del Surrealismo.
Sin embargo, la situación de Varo volvió a complicarse con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Así fue como, en 1941, huyó de la Francia ocupada por los nazis y acompañada por su marido, se exilió a México en donde introdujo el surrealismo y se relacionó con personajes como el escritor mexicano Octavio Paz y artistas y escritores exiliados como Gordon Onslow Ford.
Las primeras actividades de Varo en Ciudad de México fueron en arte comercial, diseño de interiores, vestuario y restauración de cerámica precolombina. En gran medida, sus pinturas están pobladas de seres humanos extraños, dedicados a la actividad mística y alquímica en atmósferas de ensueño. Sus composiciones también incluyen características arquitectónicas que hacen referencia directa al arte medieval y muestran su dibujo experto. Varo fue una gran admiradora de Hiëronymus Bosch, cuyas misteriosas composiciones sin duda la influenciaron. Esto se debe a que muchos historiadores del arte consideran a Bosch un antecedente lejano del surrealismo. Además, al observar pinturas como The Garden of Earthly Delights junto a obras de Varo como La creación de las aves o Bordando el manto terrestre, pueden apreciarse ecos visuales en la riqueza de detalles, la fantasía y la construcción de universos simbólicos, aunque con propósitos muy distintos.

La creación de las aves – Remedios Varo
En 1947 se separó y se fue de México, hasta que en 1953 decidió regresar, esta vez para siempre.
Cabe destacar que la artista desarrolló su obra al completo en la república mexicana, en donde se dedicó a la pintura marcando un estilo personal que le daría fama mundial y un papel fundamental en el movimiento surrealista mexicano.
Una crítica frecuente al surrealismo histórico es que muchas veces las mujeres aparecían como musas, símbolos de deseo o figuras inspiradoras en la obra de los hombres. Por tal motivo, varias artistas surrealistas, entre ellas Varo, respondieron a eso por medio de representaciones propias de la identidad, el cuerpo, la sexualidad y lo fantástico.
En muchas de sus obras, Remedios trató de eliminar el papel de la mujer como un objeto de deseo masculino, para así dar fuerza a la imagen femenina. Esta artista trató de representar a la mujer como un sujeto y no como un simple objeto de deseo o veneración.
En cada una de sus pinturas mostró que la mujer es más interesante, inteligente, curiosa y capaz de lo que los hombres pensaban. Al mismo tiempo, utilizó sus obras como un medio para denunciar una realidad de desigualdad y sumisión para realizar una crítica al sistema patriarcal. Otro de sus grandes temas, que fascinó a los surrealistas, es el de la mujer maga, más ligada al inconsciente que los hombres y dotada de poderes superiores.
En la mayoría de sus cuadros, son representadas mujeres o andróginos femeninos, que se muestran como protagonistas de descubrimientos o realizando cualquier otra actividad libremente. Otras temáticas recurrentes en sus trabajos son el universo armónico interior, representado por los sueños, el amor, la inmortalidad, el conocimiento, el tiempo, el subconsciente, la armonía cósmica, lo sobrenatural, la ciencia, la naturaleza, el destino y el temor.
Pese a que el desarrollo de su obra tuvo lugar en México, esta fue influenciada por todo lo vivido anteriormente, ya que los múltiples lugares en los que residió y la gente a la que conoció fueron fuente de inspiración. La pintora se vio fuertemente marcada por artistas como Max Ernst, Victor Brauner, Joan Miró, Wolfgang Paalen o Leonora Carrington. Con esta última formó una gran amistad que perduró hasta el final de su vida, eran colegas que se ayudaban mutuamente y, junto con la fotógrafa Kati Horna, formaron un círculo creativo muy unido conocido como las 3 brujas.
Poco después Varo inició una relación sentimental con el empresario austriaco Walter Gruen, quien apoyó su actividad pictórica y la animó a dedicarse de lleno a la pintura. De esta manera, realizó su primera exposición individual en la Ciudad de México en 1956 la cual fue un éxito entre la crítica y los coleccionistas, así como con el célebre muralista mexicano Diego Rivera, quien fue citado diciendo que Varo estaba entre las mujeres artistas más importantes del mundo .
Su segunda exposición individual fue realizada en 1962 y también fue un éxito, pero lamentablemente, el 8 de octubre de 1963, a los 54 años, falleció a causa de un infarto de miocardio. Su muerte fue repentina y sorprendió a su entorno, ya que se encontraba en uno de los momentos más productivos y reconocidos de su carrera artística.
Tras su fallecimiento, su obra no dejó de obtener reconocimiento internacional y hoy es considerada una de las figuras más destacadas del surrealismo del siglo XX. La mujer de las pinturas de remedios Varo es una artista, creadora de universos y mundos, pero, sobre todo, productora de sí misma y su identidad, tal cual fue ella.

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